16 mayo 2007

Tanto Estado y tanto Mercado como sea necesario

Curiosa la reacción de ciertos actores políticos frente a la proposición de estatizar el transantiago. Lo que demuestra que aún están muy arraigados los dogmas y percepciones ideologizadas frente a las políticas y la gestión públicas. La pregunta que cabe hacerse es si esto contribuye a resolver los problemas más acuciantes de la ciudadanía y a hacer de nuestro país, un país más moderno y vivible. Celebro la incorporación de un administrador de las Políticas y de la Gestión Pública. Cuestión que venía quedando relegada, después de sus mejores tiempos, en los años noventa. Sería interesante retomar la idea de modernizar el Estado, para que este haga su contribución a la mayor competitividad y transparencia. Y de paso incentive a los privados para que hagan su contribución.

22 abril 2007

Cómo evitar el eterno retorno

Uno de los problemas más serios de las Políticas Públicas y de la Gestión Pública, en general, es el eterno retorno. Ese que se produce cada cierto tiempo con la rotación de directivos y profesionales, que una vez que han llegado al peak de la curva de aprendizaje, en sus respectivas áreas, tareas o proyectos, por una u otra razon, en forma voluntaria o forzada las abandonan. Eso conlleva un reemplazo, que en la mayor parte de los casos, salvo honrosas excepciones, no continúa la tarea, como una posta, sino más bién comienza una nueva y, muchas veces una distinta. ¿Cuanto tiempo y recursos económicos y organizacionales perdidos? Tal vez deberíamos revisar la propuesta del profesor Weissbluth, en orden a profesionalizar la gestión pública y hacer de esta un tema de Estado.

17 abril 2007

Sobre la discusión actual

Sobre la discusión actual: Transantiago, EFE, Cambios a las LOCE, Cambios al sistema binominal y otros. La actitud de los distintos actores frente a ellos. Como decía un viejo profesor de latín: Nihil novi sub sole.

27 agosto 2006

¡Eureka! La Energía tiene una importancia geopolítica

¡ Es realmente notable!, el editorial de un matunino descubrió la importancia geopolítica de la energía. No sería raro que ahora descubrieran esa condición, algunos de los principales decisores de nuestro país. Aplaudamos tan notable hecho.

13 agosto 2006

¿Existe un plan maestro, a nivel de país?

En las escuelas de negocio se nos enseña que una organización difícilmente tendrá buen éxito, si no tiene un propósito claro, el cual se expresa a través de sus distintos componentes, tales como: la visión (el sueño, donde quiere llegar); su misión (su razón de ser); un análisis estratégico de la organización y su entorno, sus ejes estratégicos, y especialmente sus objetivos de corto, mediano y largo plazo. Cuando se ven problema como la construcción o no de un puente en el canal del Chacao; o cuando nos vemos sometidos a los vaivenes del precio del petróleo, o dependemos del estado de ánimo de nuestros vecinos para contar con la cantidad de gas natural necesario; o no estamos seguros de como construir una nueva matriz energética o cual debería ser la política de investigación y desarrollo, etc. Tenemos el legítimo derecho a preguntarnos si cuestiones como esas y otras se pudieron prever o anticipar . Y la respuesta la podría prefigurar a partir de un artículo de Douglas Tompkins, en un semanario hacia principios de años, acerca de si Chile tendría un plan maestro, a nivel de país, que permitiera ver cuestiones, tales como: la construcción de grandes represas hidroelectrica v/s la necesaria preservación del ambiente. Porque si se tuviera un plan, una estrategia, es posible que cuestiones como estas serían más fáciles de resolver. Sin embargo, no se vislumbra, a pesar de los esfuerzos, una visión de largo plazo para nuestro país, que trascienda los gobiernos de turno, como lo hicieran los países que hoy día son exitosos. ¿Será necesario revisar "El reto de la innovación, la experiencia japonesa", de Christofer Freeman para ensayar algo mejor?

07 agosto 2006

Fiscalización y Políticas Públicas

Tal vez una de las cuestiones centrales para el buen éxito de una política pública sea la fiscalización (El control). Sin embargo, salvo honrosas excepciones, la fiscalización no parece ser una política deliverada del sector público. Cuando digo deliverada, estoy diciendo que esta sea una preocupación preferencial, metódica y sistemática para instalar formas de hacer las cosas. Para mejor comprensión doy algunos ejemplos: 1) En el sector transporte, el proyecto "Trans Santiago", se esperaba contar, no solo con buses nuevos, sino con personal que respondiera a un nuevo estándar. Qué es lo que vemos en muchas de nuestras calles y avenidas. Conductores (¿O choferes?) que aparte de contar con nuevas máquinas, mantienen parte importante de las conductas que se quisieron erradicar. 2) El uso del cinturón de seguridad por parte de los conductores; 3) La prohibición de usar celulares, mientras se maneja (salvo con el uso de manos libres, que aún no se reglamenta) ; 4) la prohibición de botar basura desde los autos. Para que hablar de aquellos relacionados con la disposición de residuos peligrosos y otros, que tienen relación con el medio ambiente. O aquellos que dicen relación con los derechos laborales, etc. Si nuestras autoridades, y, especialmente, las de Hacienda comprendieran que poner recursos en fiscalización no es un gasto, sino una inversión. Nuestro país sería otra cosa. Puesto que lo que un país gana con el comportamiento adecuado de sus ciudadanos, es aquello que lo transforma en un país desarrollado. Recordemos que lo principal de un país , como en cualquier organización son sus intangibles, y entre ellos, su capital humano. Pero para ello, hay que educar. Y hacer cumplir las leyes, las normas, fijar cierto tipo de conductas, a través de la fiscalización, es parte de esa educación.

09 diciembre 2005

¿Que tienen de común el lago Maihue y el puente Maipo?

¿Que tienen de común el lago Maihue y el puente Maipo? No sólo una desgracia que conmociona a la opinón publica, sino también una desatención a los ciudadanos, por parte del Estado. En el primer caso, la falta de fiscalización de las embarcaciones que prestan servicios a los lugareños, pero también un Estado que no se hace cargo de funciones que no provee el mercado. En el segundo, la inacción del Estado para resolver lo que no resolvieron las empresas concesionarias respecto al puente y sus condiciones de seguridad; como también, las debidas fiscalizaciones en los ámbitos de tránsito, condiciones de trabajo y, especialmente, el de la seguridad social. Es obvio, que como sociedad estamos en deuda con nosotros mismos. Un accidente es por definición algo que sale de la normanlidad de ocurrencia. Pero también, es el resultado de algo que no hacemos sufientemente bién. Ya es hora de que, como sociedad, estresemos al Estado para que realice aquello que le es propio: preocuparse del "bien común", bien que debe ser común a todos y cada uno de aquellos que somos parte de esta nuestra Nación.